libro de Sergio Aguayo sobre masacre en Tlatelolco 1968

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http://www.sergioaguayo.org/biblioteca/1968%20Los%20archivos%20de%20la%20violecia.pdf

México,Italia,Vaticano…mafias y poderes:todo vale para adorar al BECERRO DE ORO

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¡ qué difícil resulta ser valientes !…ante LA(S) MAFIAS DEL PODER terrenal…o divino, también,quizás?-Recordemos que uno de los capos mexicanos se hacía llamar nada menos que El Señor de los Cielos, si no me falla la memoria… Anteayer leíamos una nota de agencias de prensa en que se decía abiertamente que existen lazos entre la mafia italiana y las mafias mexicanas…que imponen su terror sobre las Dos Ciudades, por lo visto…Tal es su inmenso Poder …La cuestión es que cada día que pasa se va viendo empíricamente que la tesis sobre la destrucción de la sociedad por la sociedad misma es un hecho que resulta hoy ya casi obvio, en medio de una degradación de los Estados frente a los Poderes varios que mueven sus hilos de modo cada vez más sutil en medio de esta inmensa telaraña de violencias y economías criminales, formales y underground: todo vale para adorar al BECERRO DE ORO, QUE VA DEVORANDO NO SÓLO, AL PARECER, LA BASE DE LA(S) FE(S) SINO YA CARCOME HACE TIEMPO A LA CRÍTICA RACIONAL( VÍA , POR EJEMPLO, LOS “INTELECTUALES POSMODERNOS”.¿ podríamos hablar de un Papa mixto de posmoderno y escolástico, permanentemente “aggiornato” al pairo ad hoc de cada circunstancia socio política ?

Por cierto, un comentario que acaso fuera considerado de anecdotical por algún gringo interesado: este video y todos los de youtube televisiones y medios de la corriente principal urbi et orbi, muestra a los mafiosos de México( o de donde sean), como una especie de capos al estilo del Al Capone de las películas o series de TV made in Hollywood…en las que , al puro estilo ORWELLIANO .Los héroes son todos yankis, desde luego, al igual que en la serie de TV Los Intocables de Elliot Ness.

Nadie habla de los beneficios FINANCIEROS BANCARIOS QUE AYUDAN A LA ECONOMÍA GLOBAL DEL CAPITALISMO SALVAJE MEDIEVAL DEL SIGLO XX-XXI, suculentas ganancias que el inmenso consumo de drogas de todo tipo en Estados Unidos,Canadá, Europa y demás … acaban engrasando la maquinaria financiera que se convierte así, en parte del engranaje de los auténticos Señores de la Muerte: los poderes del establishment financiero-económico-político-mediático-corporativo
Parte del circo orwelliano en tiempos de doble lengua y de ministerio de la Verdad: el eterno retorno de 1984, al parecer

Al hilo de lo dicho , VEAMOS ESTA NOTA DE LA AGENCIA REUTERS
Fuente http://es.noticias.yahoo.com/10/20101003/tts-oestp-papa-sicilia-ca02f96.html

El Papa defrauda a los activistas antimafia en Sicilia
domingo, 3 de octubre, 14.20

El Papa Benedicto XVI animó el domingo a los sicilianos a que hablaran claramente de sus problemas, entre ellos el crimen organizado, pero decepcionó a los activistas que dijeron que no había sido suficientemente contundente al no pronunciar la palabra “mafia”. Seguir leyendo el arículo

Benedicto XVI, en su primera visita a Sicilia como Papa, celebró una misa al aire libre ante decenas de miles de personas cerca del puerto de la capital de Sicilia al principio de su viaje de una sola jornada.

En su homilía, el Papa habló de muchos de los acuciantes problemas de Sicilia, entre ellos el elevado desempleo, y de aquellos que estaban “sufriendo física y moralmente por el crimen organizado”.

“Estoy aquí para daros todo mi apoyo para que no tengáis miedo a hablar claro sobre los valores humanos y cristianos”, dijo.

Sicilia ya no es el escenario de la guerra de mafias que fue en los años ’90, pero los magistrados dicen que la mafia aún hace negocios con el tráfico de drogas y la extorsión, sacando tajada de los lucrativos contratos de obras públicas a través de las compañías que controla.

La homilía de Benedicto XVI estuvo salpicada de frases como una referencia bíblica a la “tremenda situación de violencia” y a la necesidad de “avergonzarse del mal”, pero importantes activistas antimafia dijeron que no había ido lo suficientemente lejos.

“Es una gran decepción. Creo que la población de Palermo estará decepcionada”, dijo Rita Borsellino, cuyo hermano, Paolo, destacado magistrado antimafia, fuera asesinado en un atentado con coche bomba en Palermo en 1992.

“Me decepcionó la falta de fuerza en lo que dijo”, señaló a Reuters. “Creo que es ser demasiado indulgente con la mafia calificarla simplemente de crimen organizado y no llamarla por su nombre. Espero que sea más contundente cuando hable con los jóvenes después”, añadió.

BOMBAS

Paolo Borsellino fue uno de los dos magistrados asesinados en dos ataques similares en 1992. El otro fue Giovanni Falcone, que murió junto con su esposa y tres policías de su escolta cuando la mafia colocó una bomba de gran potencia bajo una autovía cerca del aeropuerto de Palermo.

El Papa pasó por ese lugar de camino a la ciudad.

Durante la misa al aire libre, se rezó una plegaria sobre la necesidad de no ser meros “espectadores contra la violencia”.

El pontífice mencionó al padre Paolo Puglisi, que fue asesinado por la mafia en 1993.

Dino Paternostro, destacado activista antimafia en la localidad de Corleone, que hicieron famosas las películas de “El Padrino”, también expresó su decepción.

“Había gran expectación sobre lo que diría. Realmente espero que sea más enérgico y específico porque según están las cosas parece como si estuviera diciendo ‘la mafia es vuestro problema'”, dijo Paternostro a Reuters.

Sea lo que sea lo que diga el Papa alemán, será comparado inevitablemente con la visita a Sicilia que hizo el Papa Juan Pablo II en 1993.

Antes de partir de la ciudad de Agrigento, Juan Pablo II improvisó un ataque específico y mordaz contra la mafia que ha pasado a la historia de la lucha contra el sindicato del crimen.

En voz alta y con el puño cerrado, Juan Pablo II atacó a los mafiosos, advirtiéndoles directamente de que a menos que se “convirtieran” al bien, serían juzgados algún día por Dios por sus fechorías y acciones sangrientas.

Varios meses después, en una tranquila noche veraniega en Roma, varias bombas colocadas por la mafia explotaron en dos iglesias de Roma, entre ellas la basílica de San Juan de los Lateranos, la catedral del Papa en su condición de obispo de Roma.

CRITICA FILOSOFICA PARA MANTENER LA VIDA SABER Y PODER PARA MANTENERNOS LIBRES COMOLA CAPACIDAD DE INDEPENDENCIA FUNDAMENTAL PARA LA VIDA

Etiquetas: capo mafioso, Ciudad de Dios, Ciudad de los Hombres, el Señor de los Cielos, Mafia italiana, mafias financieras, México y la mafia, Papas y nazismo

Breve texto (francés) sobre EL ESTADO DESMANTELADO

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http://www.monde-diplomatique.fr/IMG/pdf/Introduction_etat_demantele.pdf
Del libro titulado Los mil desmantelamientos del Estado el enlace nos ofrece el prólogo al libro
Muy recomendable lectura,a juicio de los editores de introfilosofia y de arsfilosofo

Leo Strauss y los amos del Poder en el nuevo orden mundial

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Leo Strauss and the Grand Inquisitor
by Shadia B. Drury

The following article is from Free Inquiry magazine, Volume 24, Number 4.

There is a certain irony in the fact that the chief guru of the neoconservatives is a thinker who regarded religion merely as a political tool intended for the masses but not for the superior few. Leo Strauss, the German Jewish émigré who taught at the University of Chicago almost until his death in 1973, did not dissent from Marx’s view that religion is the opium of the people; but he believed that the people need their opium. He therefore taught that those in power must invent noble lies and pious frauds to keep the people in the stupor for which they are supremely fit.

Not all the neoconservatives have read Strauss. And those who have rarely understand him, for he was a very secretive thinker who expressed his ideas with utmost circumspection. But there is one thing that he made very clear: liberal secular society is untenable. Religion is necessary to provide political society with moral order and stability. Of course, this is a highly questionable claim. History makes it abundantly clear that religion has been a most destabilizing force in politics—a source of conflict, strife, and endless wars. But neoconservatives dogmatically accept the view of religion as a panacea for everything that ails America.

Using religion as a political tool has two equally unsavory consequences. First, when religious beliefs become the guide for public policy, the social virtues of tolerance, freedom, and plurality are undermined, if they are not extinguished altogether. Second, the use of religion as a political tool encourages the cultivation of an elite of liars and frauds who exempt themselves from the rules they apply to the rest of humanity. And this is a recipe for tyranny, not freedom or democracy.

There have always been those who deluded themselves into thinking that they were akin to gods who are entitled to rule over ordinary mortals. But no one has described this mentality more brilliantly than Dostoevsky, when he created the figure of the Grand Inquisitor. In his short story of the same title, Dostoevsky imagined that Jesus has returned to face a decadent and corrupt Church. As head of the Church, the Grand Inquisitor condemns Jesus to death, but not before having a long and interesting conversation with the condemned man. Jesus naively clings to the belief that what man needs above all else is freedom from the oppressive yoke of the Mosaic law, so that he can choose between good and evil freely according to the dictates of his conscience. But the Inquisitor explains to him that truth and freedom are the sources of humanity’s greatest anguish and that people will never be free because “they are weak, vicious, worthless, and rebellious.” He declares that people can be happy only if they surrender their freedom and bow before miracle, mystery, and authority. Only then can people live and die peacefully, “and beyond the grave, they will find nothing but death. But we shall keep the secret, and for their happiness we shall allure them with the reward of heaven and eternity.” The Inquisitor explains that the “deception will be our suffering, for we shall be forced to lie.” But in the end, “they will marvel at us and look on us as gods.”

To say that Strauss’s elitism surpasses that of the Grand Inquisitor is an understatement. Undeniably, there are strong similarities. Like the Grand Inquisitor, Strauss thought that society must be governed by a pious elite (George Bush the second and the Christian fundamentalists who support him fit this role perfectly). Like the Grand Inquisitor, Strauss thought of religion as a pious fraud (something that would alarm the Christian fundamentalists who are allied with the

neoconservatives). And even though Strauss was sympathetic to Judaism, he nevertheless described it as a “heroic delusion” and a “noble dream.” Like the Grand Inquisitor, he thought that it was better for human beings to be victims of this noble delusion than to “wallow” in the “sordid” truth. And like the Grand Inquisitor, Strauss thought that the superior few should shoulder the burden of truth and in so doing, protect humanity from the “terror and hopelessness of life.”

All the similarities between Strauss and the Grand Inquisitor notwithstanding, the Straussian position surpasses the Grand Inquisitor in its delusional elitism as well as in its misanthropy. This shows that while one need not be a religious thinker to be misanthropic, religion is an excellent vehicle for implementing misanthropic policies in public life.

The Grand Inquisitor presents his ruling elite as suffering under the burden of truth for the sake of humanity. So, despite his rejection of Christ, the Grand Inquisitor is modeled on the Christian conception of a suffering God who bears the burden for humanity. In contrast, Strauss represents his ruling elite as pagan gods who are full of laughter. Instead of being grim and mournful like the Grand Inquisitor, they are intoxicated, erotic, and gay. And they are certainly not too concerned about the happiness of mere mortals. They have little pity or compassion for them. On the contrary, the pain, suffering, and tragedies of the mortals provide them with entertainment.

The Trojan wars and similar tragic atrocities were festivals for the gods, intended for their pleasure and amusement. Nietzsche thought that only when suffering is witnessed by gods did it become meaningful and heroic. Soaring high, Strauss discovered that there are no gods to witness human suffering; and finding the job vacant, he recruited his acolytes.

Strauss thought that the best way for ordinary human beings to raise themselves above the beasts is to be utterly devoted to their nation and willing to sacrifice their lives for it. He recommended a rabid nationalism and a militant society modelled on Sparta. He thought that this was the best hope for a nation to be secure against her external enemies as well as the internal threat of decadence, sloth, and pleasure. A policy of perpetual war against a threatening enemy is the best way to ward off political decay. And if the enemy cannot be found, then it must be invented.

For example, Saddam Hussein was an insignificant tyrant in a faraway land without the military power to threaten America. And he wasn’t allied with the Islamic fundamentalists who attacked the World Trade Center in 2001. But the neoconservatives who control the White House managed to inflate the threat to gargantuan proportions and launched the nation into a needless war. Even though they are not hardcore Straussians, neoconservatives share Strauss’s view that wealth, freedom, and prosperity make people soft, pampered, and depraved. And, like Strauss, they think of war as an antidote to moral decadence and depravity. And this should make us wonder if they purposely launched the nation into a needless war because they were convinced of the salutary effects of war as such.

There is a strong asceticism at the heart of the neoconservative ideology that explains why it appeals to the Christian Right. Neoconservatism dovetails nicely with the views that humanity is too wicked to be free; too much pleasure is sinful; and suffering is good because it makes man cry out to God for redemption. With the neoconservatives and the Christian Right in power, Americans can forget about the pursuit of happiness and look forward to perpetual war, death, and catastrophe. And in the midst of all the human carnage and calamity that such policies are bound to bring, the Olympian laughter of the Straussian gods will be heard by those who have ears to hear it. In short, the Straussian elite makes the Grand Inquisitor look compassionate and humane in comparison.

The fact that so many of the most powerful men in America are self-proclaimed disciples of Leo Strauss is rather troublesome. For example, Abram Shulsky, the director of the Office of Special Plans, which was created by Secretary of Defense Donald Rumsfeld, was a student of Strauss. Shulsky was responsible for finding intelligence that would help to make the case for war in Iraq. We know now that the intelligence was false and misleading. Shulsky tells us that he learned from Strauss that “deception is the norm in political life.”10 But deception cannot be the norm in public life without subverting democracy and robbing people of the opportunity to deliberate freely in light of the facts.

Another important Straussian close to the Bush administration is William Kristol, editor of the Weekly Standard and chairman of the Project for the New American Century, in which the neoconservative foreign policy is clearly outlined. Kristol wrote his thesis on Machiavelliæa theorist who was much admired by Strauss for everything except his lack of subtlety. Strauss endorsed Machiavellian tactics in politicsænot just lies and the manipulation of public opinion but every manner of unscrupulous conduct necessary to keep the masses in a state of heightened alert, afraid for their lives and their families and therefore willing to do whatever

was deemed necessary for the security of the nation. For Strauss as for Machiavelli, only the constant threat of a common enemy could save a people from becoming soft, pampered, and depraved. Strauss would have admired the ingenuity of a color code intended to inform Americans of the looming threats and present dangers, which in turn makes them more than willing to trade their liberty for a modicum of security.

Paul Wolfowitz, deputy secretary of defense and assistant to Vice President Dick Cheney, is also a self-proclaimed follower of Strauss. Like many of Strauss’s students, he is animated by a sense of missionæa mission to save America from her secular liberal decadence. And what better solution is there to secular liberal sloth than a war effort? I am inclined to give these powerful students of Strauss the benefit of the doubt by assuming that they have no idea of the sinister depths to which Strauss’s political thought descends. And I think that by revealing aspects of Strauss’s dark philosophy, I may dissuade some of them from following Strauss too blindly into the abyss.

Notes
1. Fyodor Dostoevsky, The Grand Inquisitor with Related Chapters from The Brothers Karamazov, Constance Garnett, trans. (New York: Library of Liberal Arts, 1948). I am very suspicious of this interpretation of the message of Jesus. See my new book, Terror and Civilization: (New York: Palgrave Macmillan, 2004).

2. Ibid., p. 30.

3. Ibid., p. 40.

4. Ibid., p. 31.

5. Ibid., p. 30.

6. Leo Strauss, “Why We Remain Jews: Can Jewish Faith and History Still Speak to Us?” in Leo Strauss: Political Philosopher and Jewish Thinker, Kenneth L. Deutsch and Walter Nicgorski, eds. (Lanham, Maryland: Rowman & Littlefield, 1994), p. 61.

7. Ibid., p. 61.

8. Leo Strauss, Philosophy And Law: Essays Toward the Understanding of Maimonides and His Predecessors, Fred Baumann, trans. (New York: Jewish Publication Society, 1987), p. 18.

9. Leo Strauss, The Rebirth of Classical Political Rationalism: Essays and Lectures, Thomas L. Pangle, ed. (Chicago: University of Chicago Press, 1989), pp. 107–08.

10. Gary J. Schmitt and Abram N. Shulsky, “Leo Strauss and the World of Intelligence (by Which We Do Not Mean Nous),” in Kenneth L. Deutsch and John A. Murley (eds.), Leo Strauss, the Straussians, and the American Regime (New York: Rowman & Littlefield, 1999), p. 410.

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Shadia B. Drury is Canada Research Chair in Social Justice at the University of Regina, where she is professor of philosophy and political science. Her most recent book is Terror and Civilization: Christianity, Politics, and the Western Psyche (Palgrave MacMillan, 2004).

Filonazismo y poder en la Iglesia Católica.Verdad histórica,ficción documentada…

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película de Costa Garvras sobre Vaticano y nazismo

película de Costa Garvras sobre Vaticano y nazismo


lunes, julio 06, 2009
literatura, ficción e Historia: Iglesia Católica y Alemania Nazi

Los medios y agencias de comunicación utilizan estrategias muy bien trabajadas y estudiads para que su público fije la atención en lo que publican.
Sin duda los titulares son clave para este propósito tan informativo como comercial.
En el caso de este tema, el titular ya llama normalmente la atención de los lectores, pues se suele dar el caso de que en lo relativo a la Iglesia Católica suele haber ese morboso placer de quienes se fijamos o se interesan por los asuntos conectados con dicha institución de poder
Sin embargo, hay que tener muy claro que una cosa es la ficción novelística, aunque quien la hace defina tal trabajo como ficción documentada y algo completamente diferente un estudio histórico con la necesaria metodología científica para buscar lo que se denomina verdad histórica (sin obviar,naturalmente, de los problemas de orden gnoseológico que enfrenta el investigador). En este sentido,quiera señalar el hecho de que el autor de esta ficción documentada utiliza según deducimos por los párrafos de la entrevista donde se citan sus propias palabras, criterios sicologistas, los cuales son totalmente discutibles en cuanto a los estudios de la Historia positiva se refiere, y más aún cuando se está tratando acerca de relaciones políticas entre Estados y el Vaticano es un Estado no una sociedad de sicoanálisis, desde luego.
Pero, en fin, el negocio de la industria editorial dbe vender su mercancía para poder mantenerse como tal industria, pero esta es harina de otro costal (¿o no es así,acaso?)

El mexicano Pedro Palou cree que Hitler no habría llegado al poder sin Pío XII

Buenos Aires, 6 jul 2009 (EFE)
El escritor mexicano Pedro Ángel Palou, quien visita Argentina para presentar “El dinero del diablo”, finalista de la pasada edición del premio Planeta-Casa América, aseguró hoy que “Hitler nunca habría llegado al poder sin Pío XII”.
En su obra, que a su juicio es, “más que una novela histórica, una ficción documental”, Palou narra cómo el Vaticano recuperó su fuerza “en uno de sus momentos más bajos”, en los años 20 del siglo pasado, a través de un “pacto con el diablo”.

En una entrevista con Efe, el escritor mexicano aseguró que tal pacto involucró al Vaticano con “el dinero de los dos poderes más terribles que tuvo el siglo XX: el nazismo y el fascismo”,

La novela relata que fue “el buen hacer” del cardenal italiano Eugenio Pacelli el que condujo a un acuerdo con Benito Mussolini y un concordato con Adolfo Hitler antes de ser elegido Papa y de tomar el nombre de Pío XII.

Palou (Puebla, 1966) sostuvo que fue “impresionante” el pragmatismo de Pacelli, que logró que se disolviera el partido católico alemán, lo que permitió que el entonces presidente de Alemania, Paul Von Hindenburg, incluyera a Hitler en su gabinete.

El escritor, que se basa en documentos históricos “contrastables”, opina que el Vaticano es “un poder fáctico ligado a intereses oscuros desde su origen”.

“Siempre ha habido una especulación tanto literaria como artística de esta paradoja de que el administrador del bien en la Tierra se ligue al mal permanentemente”, puntualizó.

A su juicio, las conjeturas de novelas relacionadas con la Iglesia, como los éxitos editoriales de Dan Brown, constituyen un uso “meramente comercial” de “la leyenda negra” del Vaticano que “han simplificado” el tema y “saturado un poco al lector”.

No obstante, Palou cree que el Vaticano es lo “suficientemente poderoso” como para verse perjudicado “en lo más mínimo” por este tipo de libros.

“El novelista es el juez de instrucción del alma humana, puede ver cosas porque está trabajando sobre la psicología de los personajes, encontrando claroscuros que el ensayista no puede ver”, remarcó al explicar que optó por escribir una novela porque ese género tiene mayor alcance que el otro.

Para Palou, el panorama actual de la literatura iberoamericana es “de una gran riqueza”, pero en los últimos años también hay “un fenómeno muy triste” porque “se lee cada vez menos”.

“Sin querer, nos estamos condenando nosotros mismos a no ser leídos, a convertirnos otra vez en pequeñas ínsulas literarias”, se lamentó.

En su opinión, en un contexto de crisis como el actual es necesario que la industria editorial busque alternativas, como el libro de bolsillo, una opción de lectura barata aún poco extendida en Latinoamérica.

CRITICA FILOSOFICA PARA MANTENER LA VIDA
SABER Y PODER PARA MANTENERNOS LIBRES COMO
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LA VIDA