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la Memoria histórica en España

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He leído un artículo publicado en el diario La Opinión, de Tenerife(España)firmado por José Carlos Gil Marín
Merece ser leído con detenimiento, pues deja bastante claras muchas cosas relativas con la llamada memoria histórica respecto de los hechos de la Guerra Civill Española de 1936-1939
FUENTE http://www.laopinion.es/firmas/2009/11/27/memoria-historica-canarias/257389.html

La ventana
Memoria Histórica en Canarias

El 12 de junio de 2008 el Parlamento de Canarias rechazaba una proposición no de ley socialista relativa a la financiación de las excavaciones de fosas de víctimas de la guerra civil en las islas

JOSÉ CARLOS GIL MARÍN El 12 de junio de 2008 el Parlamento de Canarias rechazaba una proposición no de ley socialista relativa a la financiación de las excavaciones de fosas y tumbas de víctimas de la guerra civil en las islas. Hablemos, pues, de Memoria Histórica.

La Memoria Histórica no es memoria ni es Historia. La memoria es patrimonio del yo froidiano en tanto que ser humano singularizado. La Historia es una ciencia que se enfrenta al estudio de los hechos humanos sociales pasados. Memoria e Historia separadas lo son todo. Juntas no son nada. El reciente descubrimiento de huesos humanos en el aljibe del templo masónico de Santa Cruz de Tenerife, fruto de esa confusión semántica, ha llevado a nuestros historiadores al enfrentamiento. Manuel de Paz sostiene que no son huesos de víctimas del franquismo, sino los propios de los rituales masónicos. García Luis, por el contrario, afirma que los mismos pueden ser restos humanos masacrados en 1936 por la barbarie fascista, incluso los del alcalde de Buenavista del Norte o los del Alcalde del ayuntamiento de Santa Cruz, fusilados en dichas cruentas fechas, que se creía podían estar en el Parque Nacional del Teide, en el llamado Bucio de Maja. Esto es lo que sucede cuando se politiza interesadamente la dignidad humana. El Fiscal Jefe de Andalucía, fruto de la extraña situación generada en torno a los restos del poeta García Lorca –la familia, único caso conocido en tal sentido, no quiere que se exhumen– nos dijo el pasado mes de junio que ya hay instrumentos para recuperar los restos de las víctimas desde la normativa reguladora del patrimonio histórico-arqueológico nacional. ¿Por qué se insiste en reiventar la tensión de una época que desde 1934 llevó al enfrentamiento entre las dos Españas? ¿Será para crear cortinas de humo y no hablar de la crisis económica…?

Recuerdo hace ya lustros un debate en la televisión pública española entre el catedrático de izquierdas Gustavo Bueno, y el líder histórico comunista Santiago Carrillo. Carrillo defendía la legitimidad democrática de la izquierda republicana desde 1931 a 1936, masacrada por la involución fascista. Bueno le respondió argumentativamente sobre el no reconocimiento por la izquierda en 1934 del triunfo democrático del centroderecha, y le habló de la quema de iglesias y del anarquismo revolucionario, de la revolución antirrepublicana de Asturias en 1934 o de la declaración unilateral de independencia de Cataluña ese mismo año. ¿Por qué no se puede ser objetivo ante la Historia? ¿Por qué no se puede criticar tanto el militarismo fascista de los golpistas del 36 como la deriva marxista y antirepublicana de los partidos de izquierdas desde 1934? Curiosamente, la Confederación Española de Derechas Autónomas fue la primera fuerza en ganar unas elecciones democráticas en España por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto. En 1931, cuando la primera victoria del Frente Popular de izquierda revolucionaria, el Frente ganó sin el voto de la mujer aún legalizado, porque la izquierda socialista decía que era un voto involucionista culturalmente secuestrado por el caciquismo reaccionario… Hay palabras que queman en la boca de los que las pronuncia. Memoria sí. Historia sí. Pero no Memoria Histórica.